Retirándome un poco del mundo
Hoy he decidido, por enésima vez, retirarme de lo que se llama vida social tecnológica. He pensado mil veces de no seguir apuntada a esa vorágine de falsas bambalinas.
He decidido dejar ese grande núcleo de "amistad"; abandono lo que no es, quiero llegar a ser, o volver a encontrar aquellos que seguro encontraré algún día en mi vida. Me abocaré al desarraigo, con la esperanza de estar más cerca de mí misma.
Toda esta realidad sólo ha hecho que sienta miedo del futuro, pero encima me ha hecho perder la fe en los que algún día consideré cercanos. Tal vez yo les haya fallado también, sencillamente no comulgamos con el género de vida, y nos aleja el pensamiento.
Por eso debo irme. Quiero vivir con aquello que es.
Pero me quedo aquí, dónde podré escribir y publicar recuerdos y el alimento que tanto mi alma anhela.
Recuerdo a mi maestro, gran guía, que decía durante mis ataques de impulsividad, no irme a extremos.
Y por eso sigo aquí y por eso continuaré escribiendo al fin, lo que recito y medito a diario.
Queda el pensamiento.
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